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El Ángel Caído

 

 

 

 

 

 

 



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Patrimonio cultural del Estado Zulia a punto de desaparecer

Las piraguas que aún navegan en el lago de Maracaibo corren el riesgo de ser completamente olvidadas, ya que por una parte, han dejado desde hace mucho tiempo de ser las embarcaciones pioneras en las actividades comerciales más importantes de la región, y porque además no existe un reconocimiento oficial acerca de su importancia como íconos culturales que nos unan con nuestro pasado. Las piraguas que todavía navegan en las aguas del lago, parecieran ser las últimas embarcaciones de este tipo que podremos ver en funcionamiento.

Las piraguas del Lago de Maracaibo constituyeron la base fundamental del desarrollo económico del Estado Zulia, ya que debido las características geográficas de la zona, la navegación lacustre fue siempre la vía más expedita para el traslado de pasajeros y mercancías entre la ciudad de Maracaibo, los pueblos de la cuenca y las potencias extranjeras. Esta situación brindó a la ciudad la oportunidad de tener un crecimiento más acelerado que otras del centro del país, y ciertamente logró establecer notables diferencias entre el maracaibero y los habitantes del resto de Venezuela.

Estas embarcaciones vivieron una época de oro a principios del siglo XX, cuando podían verse cientos de ellas navegando en las aguas del lago. Pero fue definitivamente la explotación petrolera y los beneficios que trajo consigo lo que marcó el principio del fin de la piragua como medio de transporte. La construcción de la red de carreteras que unió el circuito vial alrededor del estado, además del Puente General Rafael Urdaneta, trajeron como consecuencia que las mercancías comenzaran a moverse por vías terrestres, disminuyendo drásticamente la rentabilidad de las piraguas y produciendo su paulatina desaparición.

 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
       
 
               
                 
Un poco de Historia

Las actividades de las piraguas pueden, ciertamente clasificarse en tres grandes etapas, a saber, la etapa colonial en la que se da el surgimiento de la piragua como embarcación, donde recibe la influencia de las grandes embarcaciones provenientes de alta mar y que precisaban adecuarse a las aguas poco profundas del Lago de Maracaibo, las cuales poco a poco fueron adaptadas a las diferentes necesidades de carga.


Los indígenas Paraujanos son, a nuestro entender, los principales constructores de las piraguas ya que estas personas estaban adaptadas a vivir en las aguas del lago obteniendo de éste su sustento diario, no es raro pensar entonces que además de construir palafitos para habitar sobre el agua, también construyeran embarcaciones para trasladarse en función de sus necesidades, esta afirmación es corroborada tanto por Augusto Pradelli, realizador del cortometraje “Piraguas” como por el investigador del Acervo Histórico del Estado Zulia, Iván Salazar.


En la etapa republicana, previa a la gran explotación petrolera las piraguas se utilizaron para el transporte de pasajeros, animales, alimentos, materiales para la construcción, cada una adaptada a su uso particular, en fin, todo tipo de mercancía, por cuanto las carreteras no existían y por lo tanto toda las mercaderías, animales o pasajeros tenían que ser transportados en piraguas o probablemente en goletas o bongos, pero eran las piraguas las mejor adaptadas para navegar por el lago.




Esta situación dio como resultado una gran proliferación de estas naves, que según los tripulantes actuales podían llegar a contarse más de trescientas. Por otra parte, la ciudad de Maracaibo experimentó un gran desarrollo gracias a esta actividad comercial, muchas firmas extranjeras se instalaron en la ciudad distribuyendo sus mercancías, y adquiriendo las locales, pero lo que es más importante e intangible fue el intercambio simbólico que esta situación produjo; es decir, las ideas, noticias, usos y costumbres fueron, además de los productos, diseminadas por las piraguas en todos los puertos que visitaban, lo cual puede apreciarse hoy en día al notar las diferencias que existen entre los habitantes del estado Zulia y las del resto del país.


En la tercera etapa, posterior al advenimiento petrolero comienza a gestarse lo que podríamos llamar, el fin de esta actividad, ya que aún cuando algunas personas han manifestado que el petróleo nada tuvo que ver con la disminución de las piraguas y que la razón estaba relacionada con la construcción del eje vial que unió al Zulia con el resto del país, lo cierto es que este desarrollo vial no se hubiera dado con tanta rapidez de no haber sido gracias a la renta petrolera.


Las piraguas actuales difieren de las antiguas principalmente en su tamaño, debido a que al reducirse la cantidad de mercancía a transportar, también lo hicieron las piraguas, del mismo modo las piraguas de hoy día son mucho más sencillas de conducir que las anteriores, ya que utilizan motores más modernos que sólo requieren de una persona para ser operados. Actualmente las piraguas hacen un esfuerzo por mantenerse en funcionamiento, pero cada vez es más difícil para sus propietarios conseguir entre otras cosas quien las repare, tomando en cuenta que ya no se fabrican estas embarcaciones y además escasean los marinos dispuestos a navegar en ellas.
 
 

 

 


Desde el Puerto



Ancladas en el puerto de Maracaibo, mejor conocido como el Malecón es posible contemplar las que posiblemente sean las últimas piraguas que surquen las aguas del lago.
¿Cuál será su destino final? La Margarita y La Firma de Oro, han navegado aquí por muchísimos años, antiguamente transportando gran cantidad de productos, pero en la actualidad dedicadas mayormente al transporte y comercialización de abono, el cual es sustraído de la desembocadura del Río Bravo a pocos metros de Congo Mirador.

Al estar dentro de una piragua se tiene la sensación de navegar en el tiempo hacia la Maracaibo del siglo XIX. Su estructura de madera vieja se encuentra tallada con las marcas que los chubascos en ellas han dejado, o quizás también el peso de la carga halla roído su cubierta, la que produce un sonido parecido al que se escucha cuando mecemos una hamaca. Allí se respira un aire casi místico con la omnipresencia de la Virgen del Carmen, San Benito y las Tres Divinas Personas, que con sus velas encendidas durante toda la travesía acompañan a marinos y pasajeros en las largas horas a través de las aguas del lago.

Vista de cerca una piragua es mucho más grande de lo que parece, sus casi quince metros de largo por aproximadamente cuatro de ancho le proporcionan una gran envergadura. Por debajo de la cubierta existe una espaciosa bodega de carga donde es posible almacenar hasta dos mil quinientos sacos de abono o de sal en la parte frontal se depositan las pipas o toneles que contienen parte del gasoil necesario para el viaje, además están ubicadas en ese lugar las cuerdas de amarre, el ancla y el mástil, antiguo vestigio que quizá estas embarcaciones conservan de aquella época en la que utilizaban las velas para su locomoción.

La cabina ocupa casi la mitad de la piragua, esta posee una serie de pequeñas ventanas cuadradas con marcos pintados de colores. Allí es donde se encuentra el timón, además esta sección techada sirve de resguardo a la tripulación y a los pasajeros contra los elementos y al mismo tiempo es utilizada como zona de carga. En la parte trasera, antecedidas por el motor, de un lado se encuentra la cocina y la despensa donde se guardan los alimentos necesarios para el trayecto y del otro, divididos por la ventana trasera, se encuentra el baño, toda una comodidad para los pasajeros en estos largos periplos, el ruido producido por la maquina es verdaderamente ensordecedor, se hace necesario hablar con fuerza para hacerse escuchar.

De Maracaibo las últimas piraguas navegan por el lago uniendo a la ciudad con un lugar que parece congelado en el tiempo.




Congo Mirador

Congo Mirador es una población palafítica de pescadores ubicada al sur del lago de Maracaibo, que se levanta en la desembocadura del Río Bravo, a dos horas y media aproximadamente, en lancha a motor, desde Santa Bárbara del Zulia, con todas las vías de acceso fluviales. Viven en él alrededor de doscientas familias. El poblado se originó hace más de 170 años, cuando un pescador, muy probablemente originario de la población de La Cañada de Urdaneta, según lo cuentan sus habitantes actuales, construyó un rancho para pasar las noches de cansancio, luego se fue agregando uno tras otro con sus respectivas familias hasta conformar el poblado que hoy conocemos, con más de 700 habitantes. Según los relatos, en principio se trataba de dos pueblos separados: Congo, por su semejanza con el Congo Belga, debido a lo selvático de la zona; y Mirador, por causa de una edificación de gran altura que allí existió, que con el paso del tiempo se unieron dando como resultado lo que actualmente se conoce como Congo Mirador.

Su estructura ofrece cierta simetría, las casas están perfectamente alineadas y semejan un diagrama sobre el agua. La civilización no ha entrado con todos sus beneficios a este lugar, apenas si gozan de una pequeña planta de electricidad. Sus hijos van a la escuela, y practican los deportes tradicionales adaptados al agua. Hace algunos años, con ayuda del gobierno regional les fue construida una iglesia, en reemplazo de la anterior, la cual ya se encontraba en mal estado. Su dieta básica es el pescado, pero además poseen lugares acondicionados sobre el agua, para la cría de animales como cochinos y gallinas. La pesca está disponible en variedades como el bocachico, el pámpano, la mariana, el armadillo, el bagre blanco y la doncella, entre otros. Los miembros de estas familias han aprendido el proceso de salar el pescado y las carnes, los cuales en algunos casos son enviados a Santa Bárbara del Zulia para ser vendidos. Sus peculiares condiciones de vida han generado un proceso migratorio, sobre todo por parte de los jóvenes, ya que allí sólo disponen de educación básica, lo que les obliga a trasladarse a ciudades como Santa Bárbara o Maracaibo.

Como pueblo de agua sus casas están formadas por listones de ceiba, vera, zinc y cemento, con pilotes clavados a mano, sobre los cuales se levanta una planchada, que sirve de soporte a la residencia. (Hernández. L, 1999:689-90).

Congo Mirador es una población con características únicas, su fisonomía y el estilo de vida de sus pobladores representan una muestra actual de la forma de vida de los primeros pobladores de las aguas del Lago de Maracaibo, sus pobladores, quienes por su particular forma de vivir están, entre otras cosas, sometidos a condiciones de salud bastante deficientes, donde la carencia de servicios tales como agua potable, descargas de aguas negras y recolección de basura son prácticamente nulas.

 

 





 

 



 

 
www.graf.com.ve Gabriel Rivera

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